miércoles, 12 de septiembre de 2018

Resistir la ofensiva derechista en Bolivia




Inicia un nuevo tiempo en Bolivia, un tiempo de lucha. Protestas callejeras, campañas de desinformación, hostigamiento y otras acciones del repertorio de la lucha popular como del terrorismo ultraderechista, son parte de este nuevo tiempo. A continuación algunas pautas:

Ritmos
Según se acerquen las elecciones, la conflictividad que busca imponer la oposición se va a intensificar.

Si bien no todos los grupos de oposición son homogéneos, tienen en común evitar la postulación de Evo Morales en las elecciones, de esta manera, la ofensiva derechista se ha organizado para tres momentos claves, como señalara F. Mayorga: el primero, del 6 de agosto, aniversario de la fundación de Bolivia, al 10 de octubre, donde se conmemora el retorno a la democracia. El segundo, elecciones de octubre a mayo 2019, periodo en que debe aprobarse la convocatoria a Elecciones Nacionales y con ello legítima postulación de Evo Morales. El tercer y último momento, de junio a diciembre 2019, periodo propiamente electoral.

Instrumentos
La derecha ha encontrado en la manipulación mediática su mejor instrumento. Los medios de comunicación se han convertido en una herramienta para sobredimensionar acciones, confundir a la opinión pública y, finalmente, generar sentido común contrario al Proceso de Cambio.
De la misma forma la derecha cuenta con los sectores conservadores (empresarios privados, iglesias y otros) y sus partidos con representación parlamentaria, unidos en la búsqueda, por todos los medios, de renovarse o reciclarse en novísimas formas pero con la tarea de obstaculizar cualquier iniciativa gubernamental.

Por último, tenemos el artilugio de las llamadas plataformas o agrupaciones ciudadanas, llegas como anillo al dedo a esa búsqueda derechista por la renovación con el fin de llevar adelante una ofensiva conservadora sin precedentes. Se trata básicamente de una estrategia para unificar a la oposición contra Evo, sin necesidad de subordinación directa a un partido político o a un liderazgo específico, cuestión que  ha servido hasta ahora pero que al mismo tiempo les genera una debilidad. Asimismo, en el discurso se identifica el asimilarse como “ciudadano” frente a lo político, o en el sentido más profundo, el ser ciudadano ante lo no ciudadano o citadino, es decir, versus al rural o el indio y el campesino. Así, se enarbola un concepto que toca íntimamente el sentido racista y colonial de la sociedad boliviana. Al tiempo que entran en disputa del poder al resignificar la “democracia”, tachando de dictador al Presidente, negando la democracia popular y mayoritaria que lo ha llevado a la Presidencia.

La contraofensiva revolucionaria
A los indios, campesinos, obreros explotados, a las masas progresistas, a los intelectuales honestos, no nos queda más que organizarnos, llevar adelante nuestra lucha de masas y de ideas contra el capitalismo y sus defensores en el país. Organizarnos y brindar nuestra lucha por defender y profundizar el Proceso de Cambio; además de retomar todas las iniciativas pospuestas.

MG

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