TESIS POLITICA ANTIIMPERIALISTA
COCHABAMBA, JULIO 2014
Creo que esta idea de la ofensiva
en defensa de la Humanidad, está cada día más engranada con la
realidad que estamos viviendo en el mundo
Hugo Chávez
Quiero animarme a plantearles algo
que corresponde a los movimientos sociales del mundo: ¿cómo podemos
todos unidos enfrentar al capitalismo? Estoy convencido de que
debemos elaborar una nueva tesis para salvar el planeta, una doctrina
por la vida
Evo Morales
INTRODUCCION. CRISIS DEL CAPITALISMO Y CONSECUENCIAS PARA
LA CLASE TRABAJADORA
Los pueblos del mundo y especialmente los sectores populares
estamos sufriendo las consecuencias de una crisis del capitalismo.
Una crisis como nunca antes hemos vivido. Una crisis que es global y
estructural.
Es una crisis global porque, a diferencia de las anteriores crisis
del capitalismo en el siglo XIX y en el siglo XX, en este
sistema-mundo capitalista las resistencias son locales, pero sin
haber construido todavía un frente alternativo al capitalismo. Los
pueblos están dejando de creer que el capitalismo sea democrático,
y también se va dejando de creer en una democracia capitalista. Sin
embargo todavía no se ha construido una alternativa al mismo de
carácter global, como la crisis que vivimos.
Y es una crisis estructural porque es la combinación de varias
crisis, económica, financiera, energética, climática, alimentaria,
hídrica, institucional, política y de valores. No solo padecemos la
crisis de un sistema económico y de producción que no da más de
sí, que para elevar la tasa de ganancia, o mantener la plusvalía
producida a costa de la explotación de los pueblos, trabajadores y
la naturaleza del Sur, tiene que convertir a la Madre Tierra y a las
personas en objeto de su despiadado dominio depredador.
Queremos resaltar la crisis climática como la cristalización de
todas las crisis; la supuesta alternativa de la economía verde como
respuesta al desastre ambiental que sufrimos no suponen más que la
privatización de la naturaleza y el resto de bienes comunes, así
como la demostración de que no existe capitalismo con rostro humano,
estamos en una etapa del capitalismo donde se mercantiliza todo, la
vida y los bienes comunes.
Todo ello mientras se ponen en marcha guerras imperialistas para
depredar los recursos naturales de los pueblos en un círculo vicioso
en el que esos recursos naturales sirven para alimentar la industria
de la guerra, demostrando la voracidad del imperialismo. Recursos
naturales, energía y agua son objetivos del imperialismo que los
pueblos y los trabajadores tenemos la obligación de defender, pues
son el futuro que debemos dejar en herencia, la Madre Tierra que
debemos cuidar pues es nuestro hogar.
El capitalismo ha adoptado por tanto una medida geopolítica
planetaria y la crisis expone la contradicción básica del
capitalismo: la contradicción entre el carácter social de la
producción y la forma capitalista de propiedad sobre los medios de
producción y la apropiación de sus resultados. En las crisis, el
mecanismo entero del modo capitalista de producción, queda
subordinado a la presión de las fuerzas productivas creadas por el
capitalismo.
La consecuencia de todo ello es que existen 1000 millones de
personas que pasan hambre en el mundo según la FAO y desde que
comenzó la crisis el número de pobres ha aumentado en 100 millones
de personas.
Pero si bien la pobreza y el hambre son los efectos más visibles
de la crisis del capitalismo, todo ello va unido a la pérdida de
derechos sociales de la población, especialmente de los derechos
laborales. El capital va a intentar salir de la crisis a costa de los
trabajadores.
La fase superior del capitalismo es el imperialismo y el
neoliberalismo en cuanto a destrucción creativa y política
anti-obrera. En ciertos de los países de América Latina se pudo
frenar el consenso de Washington y las recetas del Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial, que buscaban las privatizaciones y
restricciones de las políticas sociales, pero hay otras partes del
mundo cuyos pueblos siguen sufriendo la receta neoliberal como
supuesta salida a la crisis. Sin embargo, siguen aumentando las tasas
de desempleo, y recortando los derechos sociales, la salud, la
educación, a la vez que desahucian familias enteras mientras
rescatan a los bancos.
Sin embargo las recetas neoliberales ya ni siquiera pueden
resolver los problemas de los países del centro del sistema-mundo
capitalista. Dichos países cuentan a veces con gobiernos paralelos
bajo la forma de las compañías transnacionales que son nuevas
formas de las que se dota el imperialismo para operar en los países
supuestamente en desarrollo. La riqueza de unos pocos supone la
miseria de una buena parte del planeta.
Ya lo definió perfectamente Warren Buffet, uno de los hombres más
ricos del mundo: “Por supuesto que hay lucha de clases y los ricos
estamos ganando”.
Por lo tanto, si la lucha de clases sigue más vigente que nunca,
la construcción de un proyecto alternativo que haga frente a la
crisis del capitalismo solo puede venir de los sectores populares y
trabajadores organizados. La lucha sindical por tanto cobra especial
vigencia en la coyuntura actual.
Y la lucha sindical contra el capitalismo solo puede tener como
horizonte el socialismo. En un mundo globalizado donde la
socialdemocracia se vendió al neoliberalismo y el socialismo
construido en el siglo XX ha tenido debilidades, la construcción en
el siglo XXI de un socialismo indemne de los retrasos y debilidades
que tenía durante el primer esfuerzo de su implementación es tarea
urgente y necesaria.
Y como ya lo definió la Central Obrera Boliviana en su Tesis
Socialista de 1970, están equivocados aquellos que sostienen que las
organizaciones sindicales deben limitarse a jugar el papel de
sindicatos tradeunionistas, es decir, circunscritos a la lucha
puramente económica. Sin abandonar la lucha en defensa de las
condiciones materiales, los trabajadores debemos intervenir en la
vida política del país en nuestra condición de vanguardia
revolucionaria. Vanguardia que en el caso de Bolivia y otros países
se complementa con el proyecto político de las naciones y pueblos
indígenas originarios y campesinos, que fusionan la lucha sindical
con lo comunitario bajo un horizonte de “socialismo comunitario”.
APORTE DE BOLIVIA
Precisamente los trabajadores del mundo celebramos el Encuentro
Sindical Internacional Antiimperialista en reconocimiento y
aprendizaje de una Bolivia abigarrada donde lo obrero, lo campesino y
lo indígena se fusionan en lo comunitario bajo un horizonte de
construcción socialista.
Reconocemos en Bolivia un gobierno de movimientos sociales, donde
la dirección del proceso se encuentra en manos de los sectores
populares, donde el Estado se ha fusionado con la sociedad civil. Un
proceso que se funda en las luchas históricas contra la colonial, el
capitalismo y el neoliberalismo. Un proyecto político, fusión de
las luchas indígenas, obreras y campesinas, que continua en
construcción pero en el que nos sentimos representados los sectores
populares de nuestros países.
Reconocemos en Bolivia un Estado que ha tomado el control de los
sectores estratégicos de la economía, los hidrocarburos y energía
en general, las telecomunicaciones, salud y educación, pertenecen
ahora al Estado y no a los individuos, un Estado que a la vez es
síntesis de un cambio de época en América Latina, un Estado que
pertenece al pueblo, porque es del pueblo y funciona en base a las
necesidades populares.
En Bolivia no solo no se reprime ni persigue a los sectores
populares y sindicatos, si no que se les impulsa y apoya política y
materialmente construyendo una democracia participativa que incorpora
a los trabajadores en la toma de decisiones.
Ese otro modelo de relacionamiento con los sectores movilizados de
la sociedad es el que nos muestra una democracia viva, participativa,
intercultural y comunitaria. Los sindicatos del mundo reunidos en
Bolivia estudiamos el nuevo paradigma boliviano que nos propone el
Vivir Bien ante la crisis civilizatoria que vivimos. Queremos apostar
a un modelo de desarrollo y a un modelo político que piense la
economía desde lo comunitario, apostando por la emancipación de los
pueblos y las comunidades para vivir en armonía con la Madre Tierra.
APUESTA POR LA INTEGRACIÓN SOCIALISTA
Porque la crisis del sistema-mundo capitalista y la disputa
geopolítica por el control de los recursos naturales nos lleva a los
pueblos y trabajadores del mundo a un escenario donde hay que optar
por uno de los dos proyectos en disputa, el de la emancipación
socialista, o el de la restauración neoliberal.
Bolivia, y los procesos de cambio en América Latina, han
apostado, con diversos ritmos, intensidades y matices, por la
emancipación; de sus pueblos, de sus habitantes y de su naturaleza,
recuperando la soberanía sobre sus recursos naturales para hacer
frente al proyecto imperialista y neocolonial.
Por eso hoy, aquí y ahora, los pueblos y trabajadores del mundo
queremos desarrollar la reflexión del compañero Presidente Evo
Morales y venimos a proponer una tesis para salvar el planeta, una
doctrina en defensa de la vida frente a la muerte encarnada en el
capitalismo. Esta tesis solo puede tener un horizonte, el del
socialismo, con el aporte que recogemos en Bolivia de lo comunitario,
y solo puede estar asentada sobre tres solidos pilares, el
antiimperialismo, el anticolonialismo y el anticapitalismo.
TESIS POLÍTICA ANTIIMPERIALISTA, ANTICOLONIAL Y
ANTICAPITALISTA RUMBO AL SOCIALISMO
Nuestras realidades nacionales tienen diferentes ritmos e
intensidades, pero queremos mirarnos en el reflejo de Bolivia, donde
se pasó de la resistencia a la construcción de un instrumento
político para la toma del poder, y de la toma del poder a la
construcción de un proyecto político del pueblo y para el pueblo.
Ahora queremos crear un instrumento político mundial para la
construcción de un proyecto político global que dé respuesta a la
crisis estructural del capitalismo.
Antiimperialismo
El secuestro aéreo del Presidente Evo Morales hace un año
poniendo de rodillas a varios países europeos constató que el
imperialismo no se va a quedar quieto ante los proyectos de
transformación social que ponen en marcha procesos de cambio en
defensa de las mayorías sociales.
Un proyecto con base antiimperialista debe por tanto, repudiar el
brazo armado de los Estados Unidos llamado OTAN, la maquinaria
político-militar del imperialismo.
Nuestro proyecto antiimperialista condena las bases militares que
el imperialismo disemina por todo el mundo como método de
injerencia. En América Latina son 77 bases m militares conocidas que
violan la soberanía política y territorial de los países de
Nuestra América.
Especial atención merece la situación de Colombia y las bases
estadounidenses allá instaladas, punta de lanza para rodear la
Amazonia, elemento central de disputa geopolítica en los próximos
años. La Paz en Colombia, con la que nos comprometemos
profundamente, pasa por la retirada de las bases militares pero
también porque la paz venga acompañada de la participación
política de la insurgencia y la clase trabajadora y los sectores
populares colombianos, como medio para garantizar la justicia social
para todo el pueblo colombiano.
De la misma manera que condenamos la injerencia imperialista
mediante la instalación de bases militares, hacemos lo mismo con las
mal llamadas “guerras humanitarias”, “guerras contra el
terrorismo”, “guerras preventivas” y “misiones de paz”,
solidarizándonos con los sectores populares y la clase trabajadora
en Irak, Afganistán, Libia o Siria, que han visto destruidos sus
países por la codicia imperial que han visto como las guerras
militares se transformaban también en guerras económicas y
culturales contra los pueblos.
Asimismo, condenamos cualquier tipo de injerencia contra gobiernos
soberanos, bien sea hecha por medio del espionaje, bien por medio de
golpes de Estado como los sucedidos en Honduras o Paraguay en América
Latina en este siglo XXI, además de los intentos, fracasados por
medio de la movilización popular, en Venezuela, Bolivia o Ecuador.
Injerencias que vienen acompañadas de un terrorismo mediático
contra los procesos, sindicatos y movimientos sociales, la llamada
Guerra de IV Generación, el intento de construir un orden
comunicacional hegemónico manejado por transnacionales capitalistas
de la comunicación que tratan de imponer sus objetivos políticos,
económicos y sociales, siempre contrarios a los intereses de la
clase trabajadora y los sectores populares.
Como medida para superar las injerencias contra la soberanía
política y económica de nuestros pueblos, defendemos la
desaparición del Consejo de Inseguridad de las Naciones Unidas y la
democratización del propio sistema de las Naciones Unidas.
Anticolonialismo
Consideramos que el modelo de colonización impuesto por los
países del norte fue a través de crímenes de lesa humanidad,
saqueos y sometimiento de nuestros pueblos, y que las guerras han
sido el instrumento de sometimiento y dominación que ha utilizado el
imperialismo para imponer su voluntad política y económica.
El orden colonial es el núcleo del genocidio, de millones de
seres humanos exterminados, de cientos de lenguas aniquiladas en
beneficio de una pretendida homogeneización, de economías de
complementariedad basadas en el trueque sometidas al mercantilismo,
de adelantos civilizatorios sometidos a la inquisición y de un orden
social basado en la reciprocidad reducido por el individualismo.
Apostamos por la descolonización y la destrucción de los
cimientos materiales y subjetivos sobre los que se asienta el
racismo, el colonialismo interno y las nuevas formas de colonialismo
externo. La descolonización implica desmontar los cimientos
institucionales, económicos, políticos y culturales del viejo
régimen y construir nuevos cimientos institucionales, económicos,
políticos y culturales de una nueva forma de organizar la vida
social.
La descolonización es un proceso revolucionario que lucha contra
el capital financiero y contra las grandes transnacionales, debemos
derribar el mito de un capitalismo democrático o una democracia
capitalista. Pero la descolonización implica también luchar contra
la colonización cultural e ideológica, el racismo, así como contra
todas las formas de discriminación. Debemos mencionar aquí el rol
de la mujer en la lucha sindical y comprometernos con la lucha contra
el patriarcado, saludando el proceso de despatriarcalización que
impulsa el Estado boliviano y sus movimientos sociales.
La descolonización implica asimismo una lucha por la
Interculturalidad, por otro modelo educativo que implique una apuesta
por una educación abierta, humanista, científica, tecnológica,
productiva, liberadora y revolucionaria, crítica, solidaria;
orientada a la conservación y protección del medio ambiente, la
biodiversidad y el territorio con soberanía.
La descolonización implica enfrentar las situaciones
neocoloniales que todavía viven nuestros pueblos. En el caso de
América Latina repudiamos la ocupación de la ocupación
imperialista de Puerto Rico; de Guantánamo en una Cuba socialista
que sigue resistiendo heroicamente a un bloqueo criminal; de las
Islas Malvinas por el Reino Unido y la OTAN; y nos comprometemos con
la defensa de una salida al mar con soberanía para Bolivia, salida
que le fue arrebatada en una invasión imperialista impulsada por las
elites económicas chilenas para quedarse con sus recursos naturales,
una verdadera integración latinoamericana pasa por darle solución a
la justa demanda de Bolivia ante Chile. Tampoco podemos olvidarnos de
otras partes del mundo y en ese sentido rechazamos la ocupación de
Palestina y el genocidio que comete Israel con todo un pueblo.
Anticapitalismo
Nuestra lucha es contra el capitalismo y todas sus expresiones.
Contra ese modelo destructor de toda forma de vida que además se
apropia de la plusvalía generada por los pueblos, las personas y
nuestra Madre Tierra.
Todo ello dentro un momento histórico caracterizado por una
guerra de alta intensidad financiera contra los procesos de cambio.
Nos sumamos a las declaraciones del Presidente Evo Morales
solidarizándose con Argentina frente a un sistema financiero global
injusto e inmoral y los llamados “fondos buitres”, quieren
doblegar a los procesos de cambio mediante deudas contraídas durante
las dictaduras militares y el periodo neoliberal por gobierno que
servían al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Este sistema financiero internacional utiliza al FMI y el BM, pero
también a la OIT, para debilitar la soberanía económica de los
pueblos y sus trabajadores. Condenamos esta forma de neocolonialismo
financiero de los Wall Street Boys, los operadores del capital
especulativo financiero, y apostamos por una nueva arquitectura
financiera internacional.
Este julio se cumplen 29 años de la Conferencia de La Habana
sobre la Deuda Externa, mecanismo ilegal del capitalismo para seguir
colonizando a los pueblos, repudiamos toda deuda del mal llamado
tercer mundo y apostamos por la eliminación total de la deuda.
Parte de la mutación del capitalismo financiero son los tratos de
libre comercio con los que pretenden enmascaras el control
territorial que quieren hacer de los procesos de transformación y
sus recursos naturales. Rechazamos especialmente la reedición
sofisticada del ALCA que los pueblos de América Latina y los
gobiernos progresistas derrotaron en 2005 en Mar del Plata y que
ahora se llama Alianza del Pacifico, herramienta imperialista de los
Estados Unidos para socavar el proceso de integración política
regional en América Latina y recuperar espacios perdidos hasta el
momento por el avance de los procesos de cambio.
Frente a la Alianza del Pacifico, proponemos la Alianza de los
Pueblos del Sur y de la clase trabajadora en defensa de los recursos
naturales de los pueblos y de la Madre Tierra.
No es casualidad que el ataque terrorista que vive Venezuela, país
con las reservas de petróleo más grandes del mundo, al igual que ya
lo intentaron con Bolivia y Ecuador. La recuperación y soberanía
sobre los recursos naturales es fundamental pues constituye la base
material de todo proceso, la posibilidad de redistribuir la riqueza y
reducir las desigualdades en países castigados por 500 años de
colonización.
Al igual que defendemos la soberanía sobre los recursos
naturales, defendemos también la soberanía alimentaria y nos
solidarizamos con las luchas campesinas frente a las transnacionales,
al agronegocio, el uso de agrotóxicos y transgénicos y en defensa
de la soberanía alimentaria.
Rumbo al Socialismo
Sobre estos tres pilares es que proponemos la coordinación y la
cooperación de la clase trabajadora y los sectores populares que
luche por la construcción del socialismo a nivel nacional, regional
y mundial.
Porque para llegar al socialismo necesitamos construir
previamente, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias en un
frente popular antimperialista, anticolonial y anticapitalista a
partir de una alianza obrera, campesina e indígena, una alianza de
los sectores populares.
Un socialismo que solo puede ser democrático, ampliando los
márgenes y límites de la democracia liberal, un socialismo
antiimperialista y anticolonial que supere todas las formas de
enajenación del capitalismo, que crezca desde las raíces de la
clase obrera y los movimientos indígenas originarios y campesinos,
desde las fábricas y desde el campo y las comunidad, para construir
la sociedad-comunidad a la que aspiramos, una sociedad donde el valor
de uso primer sobre el valor de cambio impuesto por el mercado y el
capital.
Un socialismo con los medios de producción socializados en una
sociedad donde los servicios básicos les sean garantizados a todas
las personas junto con sus derechos laborales. Todos los derechos
para todas las personas.
La crisis del capitalismo lleva aparejada que para mantener la
tasa de ganancia a partir de la explotación de los trabajadores, en
casi todos países del mundo la edad de jubilación aumenta, las
pensiones se reducen y se mercantiliza y privatiza la salud.
Por supuesto el socialismo al que aspiramos recoge las luchas y
reivindicaciones de la clase obrera a lo largo de la historia.
Exigimos un sistema público, universal y obligatorio de seguro
social para todos los países, además de la reducción de la edad de
jubilación y aumento de las pensiones pues solo de esta manera las
clases populares podrán vivir con dignidad después de su
jubilación.
Nuestro proyecto socialista debe garantizar que el agua y los
servicios básicos sean un Derecho Humano a partir de la soberanía
sobre los recursos naturales y energéticos que garantice los
derechos sociales y laborales.
Para garantizar los derechos sociales y laborales, necesitamos
construir una visión distinta del desarrollo capitalista.
El horizonte socialista debe ser necesariamente internacionalista.
Un internacionalismo que como decía el Che, es la ternura de los
pueblos. Defendemos un internacionalismo alianza del movimiento
obrero, campesino e indígena junto a los movimientos de liberación
nacional y todos los oprimidos del mundo que luchan por un mundo y un
futuro de paz y justicia social.
Ese internacionalismo clasista y socialista debe tener como base
la formación política, si queremos enfrentar la hegemonía
capitalista en lo económico, político, cultural y mediático,
debemos prepararnos para la Batalla de Ideas. Batalla de Ideas que
como nos recordaba el Comandante Fidel Castro, no significa solo
principios, teoría, conocimientos, cultura, argumentos, réplica y
contrarréplica, destruir mentiras y sembrar verdades; significa
hechos y realizaciones concretas.
CONCLUSION
Reconocemos el aporte de la Federación Sindical Mundial en sus 69
años de vida en la defensa de la clase trabajadora en Vietnam, Cuba,
Corea, la España de Franco, el Portugal de Salazar, la Grecia de la
heroica guerra civil, hasta Guatemala, Angola, Granada y Chile,
Sudáfrica, El Congo, Mozambique, Etiopía, Egipto, el Golán Sirio,
el Líbano, Irak, la India, Indonesia, Timor Oriental y el Sáhara
Occidental.
Asimismo reivindicamos el legado de todos
los libertadores que dieron su vida por la liberación nacional y
social de sus pueblos, Bolívar, Zapata, Martí, Sandino, el Che, Ho
Chi Minh, Sankara o el Comandante Chávez además de reconocer el
aporte que al momento histórico actual ha hecho la revolución
cubana encabezada por los comandantes Fidel y Raúl Castro.
El momento de transición en que nos encontramos necesita de una
coordinación de sindicatos, movimientos sociales, los jóvenes, las
mujeres e intelectuales comprometidos, para desde la defensa de los
procesos de cambio, buscar la construcción del proyecto político de
liberación nacional y social de nuestros pueblos.
Pero nuestra liberación no es solo la liberación de nuestros
pueblos. Es a la vez la liberación de la humanidad entera porque
nosotros no luchamos para dominar a otros; luchamos para que nadie
domine a otro.
Y en el camino de la liberación, es importante mantener las
conquistas logradas, por lo que nos solidarizamos con el proceso de
cambio boliviano que esperamos sea reforzado en las elecciones
presidenciales del 12 de octubre.
Que viva el proceso de cambio boliviano
Que vivan las luchas de la clase trabajadora
Contra la barbarie capitalista, por la paz y un mundo sin
explotación
Cochabamba, Estado Plurinacional de Bolivia, 2 de julio de 2014